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La operación psicológica de la embajada EEUU en el Perú
Di Annalisa (del 22/12/2006 @ 15:30:00, in Perù, linkato 1172 volte)

Según una recièn encuesta de El Comercio, parecería que la popularidad del presidente peruano Alan García en los últimos seis meses de gobierno hubiera registrado una tendencia a la baja de 17 puntos.

Sus  baluartes siguen siendo Lima y la costa norte, donde obtuvo los votos que le permitieron ganar en las elecciones del pasado mes de mayo.

Hay diferentes interpretacciones de esto: para el analista político Eduardo Toche esta tendencia se debe  al hecho que la población ha comenzado a exigir medidas que tengan resultados concretos a corto plazo.

Otros analistas creen que  la caída de popularidad del presidente en realidad se debe  al hecho de que la gente lo percibe  demasiado cercano a la derecha , demasiado interesado en  la resolución de sus problemas y en verdad también demasiado presente en los medios televisivos casi como un “maestro de ceremonias”. 

A la luz de esas interpretaciones parece entonces  sin fundamento la denuncia hecha por  la embajada estadunidense en el Perù según la cual existe un complot organizado por grupos empresariales de la derecha  conjuntamente  con los militares para atentar contra  la vida del presidente Alan García.

Hay unas reflexiones importantes qué hacer.   

Antes que todo la instancia de la embajada de EEUU ha sido difundida por la televisión  por medio de Canal N que pertenece a la misma familia propietaria del diarío El Comercio. Según esa instancia, el complot  para asesinar al presidente García ha sido planeado en el pasado més de octubre y debería ser realizado durante el més de   enero 2007 en la forma de un ataque al avión presidencial en uno de sus vuelos domésticos en el Perú. Ese complot  habría  sido planeado por la creciente preoccupacción de algunos sectores de el empresariado sobre la posibilidad  de que el presidente pudiera traicionar sus intereses.

El embajador de los Estados Unidos en Lima ha dado marcha atrás afirmando que la delegación diplomatica de su país “no cree posible”  la suposición  del atentado contra García pero que ha simplemente “comunicado su preocupación  a las autoridades peruanas” las cuales están investigando la veradicidad de esas noticias.

El lobo muda el pelo más no el celo.

Es evidente una desgarbada y tambaleante injerencia de parte de la diplomacia de Estados Unidos en los asuntos internos de Perú. Es evidente que para eso se utiliza atrevidamente un medio televisivo, y no se entiende como una instancia diplomática de inteligencia que debería tener carácter de secreto pueda ser leído en televisión.

Es evidente, por fin, después la premisa que hicimos, también el objetivo de todo esto. Ya  que la popularidad del presidente García registra una baja  solamente seis meses después de las elecciones y dado que que sectores siempre más extensos de la población levantan la voz contra García y el APRA se hace necesaria una “operación psicológica”.

Luis Arce Borja director de El Diario Internacional, desde esas paginas  nos explica lo que signifíca: “las operaciones psicológicas…se aplican en épocas de agudas crisis económicas y de fragilidad del Estado opresor. Es decir cuando el hambre, la miseria, la desocupación , el subempleo y la extrema miseria aumentan en forma vertiginosa, cuyos efectos aceleran la lucha de clases”.

Ahora convertir “García Pérez de victimario en victima” puede ser una operación psicológica planeada a la medida.

“Para qué matar a la gallina de los huevos de oro?” se pregunta Luis Arce Borja y efectivamente señalar a  los militares y al empresariado como los artifices del complot  parece verdaderamente como un juego de fantasia ya que nadie como García defiende los intereses económicos de la oligarquía y de los grupos de poder en el Perú.

Precisamente  en estos días El Diario Internacional está  publicando un listado de nombres de niños y niñas torturados y asesinados  por los militares y policias durante el conflicto armado interno entre el 1980 y el 2000. Culpables son los gobiernos genocidas de Belaunde, García Pérez y Fujimori.